martes, 6 de diciembre de 2016

variamisma

Una más.

POBRE PELUSA

incomprensible
inenarrable
el infinito de tu horizonte
se expande tibio
lisonjero
se desdibuja o perfila en  otro

flota y se cree
que si eres tú
tiene ángulos
en los que soñar

y al volver la vista
se ve tan delante
que aunque fuera él
jamás se diría
en aquel pasado
que le dio presencia
o la semejanza
que fuera semilla
en aquello que ahora
se refleja en ti
y te da su sombra
para ser lo mismo

           ( Versión de Claia de Salroc)


variamisma

La última, a las diecinueve cincuenta y siete, de momento. Puede que haya otras.

OTRAS PELUSAS

irrestañable
inmedible
lo infinito sólo es una fisura
un inequívoco sueño divino
fuera de nuestros perímetros
que flota entre el desencanto y el silencio absoluto
algo puntual
que soporta tus ahoras
con un seguro sentimiento de vacío pleno
una expectativa
errante y sincera
tanto como inútil
una fábula o vilano al viento
sin perfil o memoria cierta
que aplaque su aflicción perenne
lamiendo sus nadies
sin dejar
en bruto
ni siquiera sombra
o un ombligo en ciernes.  

           (Versión de Delaica Solrac)



variamisma

Hay más versiones, que yo sepa; aunque apenas pueda dar fe de esta otra, que está aquí y nos da su luz.

AQUELLAS PELUSAS

inabordable
inconfundible
lo infinito no sólo es una farsa
dentro de nuestras huella
sino un inequívoco olvido
que flota entre el desencanto y el sueño
algo visceral
que soporta sus siempres
con un difuso sentimiento de posibilidad
una expectativa inútil y renuente
una fábula con una migaja al viento
errante y apenas
sin perfil o arista
que aplaque su aflicción perpetua
lamiendo sus quimeras
sin dejar tampoco
este hueco aquel
por el que sentir o salir al nadie
y escuchar tu voz

(Versión de Zelaida Colsar)


lunes, 5 de diciembre de 2016

variamisma

Dices rastro por costra. Me parece bien, pero sería tu poema. Otro poema. Sin embargo, he aquí otra versión.

ESTAS PELUSAS

inagotable
inaprensible
lo infinito no es más que una ficción
fuera de nuestra sombra
un inequívoco traspiés
que flota entre el desencanto y el nihilismo
algo virtual
que aposa los sueños rotos
y los sitúa en cuarentena
una expectativa inexacta
una fábula con una rendija al sur
errante y fría
sin vértice que aplaque su inercia
lamiendo sus desgarros
sin dejar
más allá de su eco
ni siquiera un hilo

         ( Versión de Ciadela Larcos)

domingo, 4 de diciembre de 2016

prosodema

Te gustó y aquí está. Para ti.

ESAS PELUSAS

interminable
inasequible
lo infinito sólo es una fantasía
fuera de nuestro alcance
un inequívoco regusto
que flota entre el desencanto y el nihilismo
algo marginal
que soporta los sueños rotos
con un difuso sentimiento de culpa
una expectativa
una fábula con una ventana al campo
errante
sin meta
que aplaca su aflicción
lamiendo sus heridas
sin dejar
físicamente
ni siquiera costra

                Carlos Alcaide Romero

lunes, 25 de enero de 2016

De Los lugares del entonces (1993-94), un poema escrito para ti.
 
                                                                            a Estela,
                                                                            con quien vuelvo
                                                                            a nacer

QUISIERA EL TIEMPO
no hacerte
olvidar
el dulce
candor
tierno
y sencillo
que teje
tu primer año
y apacienta
mi esperanza

quisiera el tiempo
que todas las miradas
coincidieran
y la luz
se abriese como un ramo
de palomas
que la balsa
llegase
definitivamente
a buen puerto
que el sueño
fuera siempre
feliz.

Carlos Alcaide Romero.

viernes, 24 de abril de 2015

Y, ahora, otro poema más de aquel libro inicial. En concreto, el último.

A PESAR DE TODO LA PALABRA ES NUESTRA
por más balazos que la traspasen,
por más espinas que la hagan sangrar.

Nuestra palabra,
como un jarro de agua fresca,
siempre abierta a la verdad,
hasta que el odio
muera de tanto odiarse,
y los pedestales de la desfachatez,
que ahogan como montañas sin cielo,
den paso a lo sencillo
del abrazo que se comparte.

Nuestra palabra hecha paz,
sin fusiles ni bofetadas,
la paz que por sí sola
brote como las flores,
la paz que por sí misma
no necesite armas.

Carlos Alcaide Romero.